Atlixco, la ciudad de las flores

Texto y fotografía Violeta y Cecilia Calvario Agosto 12, 2017
Atlixco

Atlixco

Ubicado en las faldas del volcán Popocatépetl y fundado hace más de 400 años Atlixco es un rincón poblano con un clima muy agradable, flores de colores, gente amable y casas de coloridas paredes que invitan a recorrer sus calles. La historia cuenta que poco tiempo después de la llegada de los españoles al fértil valle de Villa de Carrión, actualmente conocido como Atlixco, el lugar se convirtió en una importante zona agrícola y a principios de siglo XVII pasó a ser el primer granero de la Nueva España. Ese crecimiento llamó la atención de órdenes religiosas quienes edificaron construcciones como la Iglesia de la Merced con fachada barroca de argamasa, la Iglesia de San Agustín también de estilo barroco construida entre 1589 y 1698. La arquitectura civil edificó obras como la Casa de la Audiencia, que presenta en su fachada un portal con arcadas de medio punto sobre columnas toscanas; el palacio municipal que destaca por su fachada de azulejo de talavera; la botica poblana fundada en 1877, el negocio comercial más antiguo y considerado una obra de arte, y la Plaza de Armas (Zócalo) de estilo arabesca, a partir de la cual se originó la traza urbana de la ciudad.

Al recorrer las calles de Atlixco se puede observar una arquitectura que  va desde el estilo mudéjar hasta el barroco, destacando en muchos de ellos una técnica artística del siglo XVI denominada argamasa, con la cual las fachadas se adornaban con representaciones de medallones, mascarones, naturaleza muerta, ángeles y columnas salomónicas.

Actualmente la Plaza de armas o zócalo durante ciertas festividades se viste con monumentales tapetes elaborados con flores de brillantes colores, como sucede durante la feria de la cecina. Atlixco es reconocido por su gran producción y variedad de árboles ornamentales y frutales, así como de plantas y flores de brillantes colores. En el mes de septiembre se realiza la feria de las flores, y entre noviembre y diciembre la de la noche buena en donde se exhiben cientos de plantas de esta flor navideña en sus diferentes variedades y tonalidades.

Una experiencia que no se puede perder es la gastronómica, por ejemplo, en el mercado Benito Juárez, se pueden saborear delicias como el consomé atlixquense y la cecina acompañada de tortillas hechas a mano y queso fresco. No olvide probar los tamalitos de comino, el atole de arroz y, de postre, una jeripa elaborada con harina de arroz, huevo, leche, azúcar y espolvoreado con ajonjolí y para finalizar un exquisito helado.